Facundo Cabral
Galería de fotografías inéditas mostradas aquí por primera vez, y realizadas por Víctor Hugo Sánchez
artDaily
Facundo Cabral y Víctor Hugo Sánchez en uno de tantísimos viajes. Foto de Víctor Hugo Sánchez para Showtime
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Ignacio Villarreal Site
Durante los últimos 3 años del poeta y cantor, estuvo a su lado en todas sus giras
Victor Hugo Sanchez testigo de excepción: Compañero de Viaje de Facundo Cabral

Victor Hugo Sánchez

Compartir mi vida con Facundo Cabral fue una gran experiencia, fuimos compañeros, confidentes, amigos…llegó a ser parte de mi familia.

Desayunar, comer y cenar con él, me dejó un gran aprendizaje, pero sobretodo la satisfacción de conocer al hombre y al gran ser humano que fue.

Sensible, vulnerable, optimista, guerrero, pacifista, apasionado de la vida, porque aún cuando le diagnosticaron cáncer hace algunos años, lejos de dejarse caer en la depresión, decidió disfrutarla, recorrer el mundo y predicar su gran filosofía, esa que adoptó a través de los libros.

Facundo solía despertar muy temprano y sólo tomaba café y un par de croissant, tiempo que aprovechaba para leer un poco y escribir un resumen del libro en turno.

Me gustaba darle su espacio, había ocasiones que prefería, sentarme en otra mesa para no interrumpir su concentración, pero normalmente compartíamos siempre la misma mesa.

Con él siempre había algo que platicar, según la ciudad donde estuviéramos, siempre encontrábamos una historia diferente y casi siempre divertida. Me gustaba por ejemplo llegar a Mexicali con 45 grados y escucharlo decirme: "Che Víctor qué bueno que no hace nada de frío".

Él era así, nunca perdía el sentido del humor, cualquiera hubiera pensado diferente, era un hombre tranquilo que disfrutaba de su soledad, pero también de sus inseparables compañeros, los grandes autores de los que siempre estuvo rodeado a través de sus libros.

Me divertía ver como bromeaba con las meseras o mucamas, las abrazaba y me preguntaba: "Che Víctor ¿cómo la ves?, no te parece muy mayor para mí?" .

Y yo que ya me sabía el juego, le preguntaba a la muchacha: ¿cuántos años tienes? y ella contestaba por ejemplo "23" y yo le decía…"si señor está un poco mayor, y él remataba diciendo "¡no va aguantar!"...

Obvio, todo en son de broma, le encantaba hacer sentir bien a las personas, siempre tenía un piropo para cualquier mujer, de la edad que fuera, le componía una canción con su nombre, o le dibujaba una isla con un hombre solitario y les decía: "cuando me quieras encontrar ve a esta isla que ahí te estaré esperando".

Rara vez lo vi decaído, le afectaban sólo los viajes largos, por eso siempre se planeó que llegáramos de Argentina al lugar donde actuaría y descansara por lo menos un día.

Casi nunca salíamos del hotel para comer o ir de compras, creo que el lugar que más visitamos fue una papelería a buscar sus libretas y plumas.

Muy pocas veces salimos, por lo general nos quedábamos en el hotel, finalmente siempre tenía a alguien que le hiciera plática y cómo no hacerlo si había una biblioteca completa en su mente.

Se podría hablar del universo y escuchar sus anécdotas con Carl Sagan, o de música y su encuentro con Arthur Rubinstein, claro del que más hablábamos era de Borges. Me contaba que en algunas ocasiones grabó sus conversaciones con él, aprovechando que no veía (Borges) y un día le dijo "¿no va a prender su grabadora?"...Siempre supo que lo grababa y nunca dijo nada…claro me contó que le dio mucha pena pero eran muy buenos amigos.

Recuerdo la gira que realizamos por México en el 2010, se llamó "Facundo Cabral Vive la Independencia", se realizó un plan de promoción como a él le gustaba.... muy pocas salidas y la mayoría de las entrevistas se realizaron en el hotel.

Sólo algunas se hicieron fuera: con Jacobo Zabludovsky, Carlos Loret de Mola y Fernanda Familiar fue precisamente con Fernanda que platicando fuera del aire, ella le comentó su compadrazgo con Gabriel García Márquez y nos invitó a una comida en su casa para que se conocieran Facundo y el Gabo.

El encuentro fue el 9 de septiembre del 2010, fuimos a casa de Fernanda donde disfrutamos de una excelente comida y una mejor compañía, en esa ocasión además de García Márquez, estuvo también como invitada Tania Libertad, fue una tarde inolvidable para mí en lo personal y para Facundo también.

Ellos hablaron un poco de todo, de del arte, de su respectivas filosofías, pero sin poses ni protocolos, fue una charla entre amigos, en un ambiente bastante relajado, un momento íntimo que disfrutamos mucho los pocos asistentes a esa reunión, ese día hasta Tania se animó a cantarle al oído a García Márquez.

Yo tenia en la camioneta que nos llevo un par de libros de “Cien Años de Soledad” por si había un espacio y el momento de que García Márquez los firmara, le pregunte a Fernanda si veía prudente pedir el autógrafo y ella muy relajada me dijo “Claro, sin ningún problema” hice traer los libros y el muy amablemente firmo uno para Facundo y uno para mi

En la gira por Estados Unidos en el 2009, que se anunció como la gira del adiós (cosa que no le pareció mucho), irónicamente así fue.

Visitamos el museo de Chicago, y le llamaba mucho la atención los jóvenes que pasaban a toda prisa viendo los cuadros y sólo tomando nota de los autores, fechas, etc.

Me decía…"te das cuenta que la juventud no se detiene a apreciar el arte, sólo les interesa cumplir con su tarea" (él se tardaba por lo menos 10 minutos por cuadro) y con su gran sabiduría del arte, a lo lejos podía identificar el pintor, datos históricos del mismo, etc.

Le pregunté si no quería usar esos audífonos que dan para estar mejor informados y me contestó que ahí sólo dicen boludeces (tonterías).

Era lógico que a su edad, a veces lucía cansado, o un poco enfermo pero nunca decayó su ánimo, jamás canceló alguna presentación por sentirse mal, ni siquiera en Miami, que se despertó con una hemorragia urinaria y un dolor que podía percibir en su rostro.

Llamé a un médico y le diagnosticó un cálculo renal, le dio un medicamento para el dolor y en seguida nos fuimos para el teatro aún con su dolor, y todo todavía atendió a algunas personas al finalizar el show.

Al día siguiente salimos directo a Buenos Aires para que se internara, no era un cálculo, era su mismo cáncer en las vías urinarias.

Después de esa gira de 40 días por Estados Unidos, descansó por unos meses.

Pocas personas lo vieron enojado, no era común pero algunas veces le salía lo argentino (como el decía) él me contaba que cuando se enojaba y decía maldiciones lo hacía en mexicano y que la gente se le quedaba mirando cómo que no entendían lo que decía.

Cuando recorríamos la República Mexicana nos gustaban los viajes por tierra porque siempre tenía una buena plática, recuerdo en vísperas del Bicentenario, hablamos mucho de los personajes de la Independencia y la Revolución. Él siempre curioso de los detalles los grababa en su pequeña grabadora para después pasarlos a la libreta.

En ocasiones tenía que hablar con el chofer y le explicaba que había que ir rápido porque a él le gustaba la velocidad, en la carretera a Morelia nos detuvo la policía (por obvias razones) y bueno, al verlo los policías muy amables no perdieron la oportunidad de tomarse la foto con él y comentarle que su mamá era fan de él. Cosa que agradeció bastante…al chofer le dijeron los policías: "gallo de no ser porque vienes con quien vienes, no te hubieras salvado de una multa".

Nos preguntábamos en qué otro oficio o trabajo se puede recorrer la República completa, realmente me siento muy afortunado por esto.

A la hora de la comida alrededor de las 14:30 siempre, era su alimento más fuerte, lo que más le gustaba de la comida mexicana era pescado a la Veracruzana, carne a la Tampiqueña y el cabrito, invariablemente la comida el pedía tortillas de harina y una copa de vino tinto (Malbec, su preferido) pocas veces postre y siempre un café capuchino. Casi nunca dormía siesta, amante de los deportes, le gustaba ver el tenis, futbol, carreras de fórmula 1, etc.

En días de show siempre llegábamos por lo menos 2 horas antes del show, para hacer una pequeña prueba de sonido.

Según como se sintiera de salud, se quedaba a firmar autógrafos al público, normalmente no cenaba solo un poco de pan blanco con queso panela y un poco de jamón de pavo, con una copa de vino tinto. De ahí directamente al hotel a descansar, en ocasiones me llamaba para decirme que estaban transmitiendo en la tv Ensalada de Locos o Los Polivoces, programas que le hacían mucha gracia, me decía que el ahora se sentía como don Teofilito (en son de broma).

Claro hubo ocasiones que me llamó para decirme que no aguantaba el dolor y tenía que buscar un médico para que lo revisara.

En el 2010 fuimos a Puerto Rico y Costa Rica, recuerdo que en Costa Rica le comenté que tenía ganas de ir al río rápido Pacuare, un recorrido de más de cuatro horas, y me dijo…"Che Víctor" ¿Cuánto te cuesta el viaje? Y le dije: 100 dólares a lo que contesto, ¿100 dólares por morir en un río? ¡Es barato! En Suecia es más caro…y después terminó diciendo: ¿no hay manera que me pagues de una vez lo que me debes antes de que te vayas?

El nunca cargaba con dinero yo le daba sus honorarios hasta llegar a Argentina.

Él vivía en una modesta Jr. Suite de un hotel en el centro de Buenos Aires, ahí tenía un gran librero, cuadros pintados o dibujados por el mismo, algunos retratos del que le regalaban en los viajes, un modesto escritorio, le gustaba tocar la guitarra y cantar Cielito Lindo y canciones de Yupanqui. Siempre que terminábamos una gira me invitaba a comer a Piegari en forma de agradecimiento, platicábamos de lo que pasó en la gira y los futuros proyectos.

Yo he visto el show de Facundo desde 1996 y algunas veces me preguntaron algunas personas (y por qué negarlo) me hicieron dudar al cuestionarme…¿todo lo que dice es verdad?, el cuenta su historia cuando llego a México por primera vez (1972) y que Jacobo Zabludovsky le dio la oportunidad de salir en tv y la plática se puso tan buena que no hubo noticias ese día…pues en el 2008 fuimos con Jacobo para que lo entrevistara y para mi sorpresa nos recibió el Lic. En su oficina con unas fotos de Facundo de su primera vez en México y le dijo: mira! Te tuvimos que tomar de la cintura para arriba porque traías guaraches cabrón…recuerdas que ese día no hubo noticias y nos pasamos todo el noticiero platicando…

Nunca se lo dije pero no volví a poner en duda la palabra de Facundo.